REFLEXIONES SOBRE EL AJEDREZ (Por el Profesor de Ciencias Ricardo Herrera García).

Reflexiones sobre el Ajedrez
(Por el señor Ricardo Herrera, profesor de ciencias)

Una breve introducción, basada en mi experiencia de vida. El ajedrez es uno de los juegos más fascinantes de la historia. Se desconocen sus orígenes, pero su legado es extremadamente benéfico para la humanidad. Los beneficios que trae este juego en la personalidad de quienes lo jugamos son impresionantes. Ayuda a controlar el temperamento, mejora la memoria, acondiciona el pensamiento para resolver problemas, ayuda a visualizar múltiples soluciones en distintas situaciones de problema, mejora el sentido del humor, crea hábitos de estudio que pueden trasladarse a otras asignaturas, configura un carácter tenaz, fuerte, maduro capaz de afrontar cualquier situación de vida.
Mi padre me enseñó a jugar ajedrez a los 4 años de edad, porque percibió que tenía vocación intelectual y a esa temprana edad, el ajedrez era lo único que me permitía controlar mi hiperactividad natural. Actualmente mi edad está en los cuarentas y sigo admirando este fascinante juego. Comparto con los lectores algunas reflexiones personales sobre lo que me ha enseñado el ajedrez a pesar de no ser más que un jugador aficionado (Actualmente, mi ELO –puntaje de competición en ajedrez- es de 1705 puntos [un Maestro Nacional tiene un ELO de 2000 a 2200, un Gran Maestro tiene un ELO de 2200 a 2400. Si parece que es fácil alcanzar un ELO de 1800, no lo es. Llevo años entrenando y subir esos 100 puntos es mucho más difícil que perderlos. De hecho no lo he logrado aún]).
Algunas Reflexiones
-En una partida perdida no todo está perdido si aprendemos de los errores cometidos y no los volvemos a cometer.
-Las partidas se anotan para poder estudiar los errores y corregirlos en partidas futuras. (Igual que en la vida se estudia para aprender).
-“Si tocas una pieza debes jugarla obligatoriamente” Esta regla del ajedrez enseña que sólo se debe jugar una pieza si ya hemos pensado que jugarla es lo mejor. Es como en la vida, las decisiones, planes y pensamientos deben preceder a la acción. Cuando en la vida se actúa de otra forma, es decir, de manera impulsiva, por lo general nos arrepentimos.
-Los peones son los elementos más humildes y débiles, pero cuando se coronan pueden convertirse en la dama, el elemento más poderoso del tablero. En la vida es igual, las personas humildes pueden obtener en la vida los mayores méritos y volverse las más poderosas, si estudian y se perfeccionan como los peones que avanzan a la octava horizontal para coronarse.
-El caballo es la pieza mágica del ajedrez. En las posiciones más complicadas, el salto de un caballo, puede destrozar la posición enemiga y darnos la victoria. En la vida es igual, si no utilizamos el pensamiento creativo (la astucia), no logramos resolver los problemas más complicados de nuestras vidas y salir exitosos.
-El Rey es el elemento más importante del tablero, pero es tan débil, indefenso e inútil que sin la ayuda de las demás piezas y especialmente de la Dama, no puede ganar la partida.
-Los problemas son para un ajedrecista, oportunidades de crecimiento. Los ajedrecistas resolvemos tantos problemas, que aprendemos a lidiar con los problemas de la vida y somos capaces de ayudar a otras personas a resolver sus problemas.
-El ajedrecista no es antisocial, su ética es tan elevada que en realidad es un disocial, es decir, una persona que escoge y dosifica sus encuentros sociales. Su aislamiento social no es arbitrario, responde a la necesidad de entrenarse y ocuparse sólo en cosas relevantes y que le llenen.
-El tablero de ajedrez con 64 casillas y 32 piezas, ofrece posibilidades infinitas para el pensamiento, más incluso que las que cualquier ordenador es capaz de explorar, por eso, el ajedrez se parece a la vida: Da unas pocas herramientas, pero se abre a todos los sueños posibles.
-El pensamiento del ajedrecista es el más elevado que podemos alcanzar, es el pensamiento que ante una dificultad, explora miles de soluciones y no crea nuevos problemas. Es la forma creativa de enfrentar la vida y de vivir más plenamente.
-La estructura de peones es tu personalidad. La personalidad abierta y romántica, prefiere líneas abiertas para las piezas y pocos peones. La personalidad cerrada y analítica, prefiere estructuras sólidas de peones y mucho juego posicional. Para los primeros, sacrificar peones es la vía para atacar, para los segundos, los peones se cuidan, porque funcionan como barreras protectoras. Estos dos tipos de ajedrecistas son personas distintas, los primeros son personas agresivas, los segundos, son personas tranquilas. En realidad la mayoría de las personas somos una mezcla compleja de ambos tipos de personalidades.
-La dama es la pieza más potente del tablero. La dama representa en nuestras vidas a nuestro cerebro y a nuestro pensamiento. Tiene tanto poder, que cuando se pierde la dama en una partida, por lo general se pierde la partida. Por eso son sumamente bellos los problemas de ajedrez donde se sacrifica la dama para poder ganar la partida. De ahí varias expresiones populares que dicen cosas como: “Cuando la de abajo se para la de arriba no piensa” que se refiere a dejarse llevar por la líbido en lugar de por el pensamiento, o ésta: “Tiene los gustos por las patas” que se refiere a las personas que no analizan sus gustos y siempre escogen lo peor, o esta: “La cabeza del país está cada vez más corrupta” que se refiere a los excesos en los que incurren los políticos por poner sus intereses, antes que sus pensamientos en el bien común.
-El alfil es esa pieza sutil, cuyo alcance y sigilo, suele sorprender a ajedrecistas inexpertos. En la vida, el alfil representa nuestra capacidad de palabra. Las palabras a veces pueden ser sutiles y hermosas, y a veces devastadoras. El alfil representa esa dualidad.
-Las torres son esas piezas que sueñan con alcanzar la séptima horizontal y devastar toda la fila de peones del adversario. Este principio táctico del ajedrez, se refiere a aquellas situaciones de la vida en donde topamos con “fracturas”, es decir situaciones que destrozan la realidad que vivimos en un momento dado y nos llevan a nuevas realidades (positivas o negativas). Cuanto mayor es la fractura sufrida, mayor es el reto de crecimiento que se requiere para afrontar la nueva realidad que se nos ofrece.
-Un ajedrecista que domina la teoría de finales, es un ajedrecista que estará preparado para crear partidas que lleven a finales ganadores. Este principio táctico se refiere a que si en nuestra vida conocemos las consecuencias de nuestros actos, actuaremos con más prudencia y con más capacidad para aprovechar las oportunidades de nuestras acciones.

(NOTA:  Este artículo fue publicado originalmente en Facebook por el autor.  La publicación de este artículo en ¡Ajedrez del Bueno! se hace con autorización del autor).

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